martes, 23 de abril de 2013

Gastos militares de las potencias imperialistas en 2012


El 15 de abril pasado, el Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI) emitió una nota de prensa adelantando información de su estudio sobre el gasto militar en el mundo. El título de la nota dice: “El gasto militar mundial disminuye pero aumenta en China y Rusia”.  

Según los datos de dicho Instituto el gasto militar mundial alcanzó la cantidad de 1.75 billones de dólares en 2012, equivalentes al 2,5 % del PIB mundial. Este monto representa una reducción de 0,5 % con respecto al año pasado. Estados Unidos sigue siendo de lejos el país con mayor gasto militar en el mundo, y supera a la suma de los gastos militares de los doce países que siguen en la lista. Por primera vez, desde la desintegración de la URSS, el gasto militar norteamericano es inferior a 40 % del total mundial. 

Los quince países con el gasto militar más alto en 2012
(en miles de millones) 

País
US $
 
Variación % 2012/2011
% del gasto mundial
Estados Unidos
682.0
-6.0 %
39.0 %
China
166.0
  7.8 %
  9.5 %
Rusia
 90.7
16.0 %
  5.2 %
Reino Unido
 60.8
-0.8 %
  3.5 %
Japón
 59.3
-0.6 %
  3.4 %
Francia
 58.9
-0.3 %
  3.4 %
Arabia Saudita
 56.7
12.0 %
  3.2 %
India
 46.1
-0.8 %
  2.6 %
Alemania
 45.8
 0.9 %
  2.6 %
Italia
 34.0
-5.2 %
  1.9 %
Brasil
 33.1
-0.5 %
  1.9 %
Corea del Sur
 31.7
 1.9 %
  1.8 %
Australia
 26.2
-4.0 %
  1.5 %
Canadá
 22.5
-3.9 %
  1.3 %
Turquía
 18.2
 1.2 %
  1.0 %
Total mundial
1,753.0
-0.5 %
100.0 %
 
Nota: Las cifras para China, Rusia Alemania, Italia, Canadá y Turquía son estimados del SIPRI.  

Estos quince países de esta lista representan el 82 % del gasto militar mundial. 
 

Pese a la ligera baja del 2012, el gasto militar mundial se encuentra todavía en niveles históricamente altos. El gasto militar mundial sufrió una notable reducción a fines de la década de 1980, reducción que se acentuó luego de la desintegración de la URSS. A principios del presente siglo, se inició una tendencia ascendente que tuvo su principal impulso en el mayor gasto militar como consecuencia de los sucesos del 11 de setiembre de 2001 y la agresión imperialista de Estados Unidos y sus aliados contra Afganistán e Irak. El gasto militar mundial llegó a su punto máximo en los años 2010 y 2011, recuperando los niveles previos a la desintegración del campo soviético. 

La disminución del gasto militar mundial en 2012 y los que se prevén para los próximos dos-tres años, es y será consecuencia, principalmente, de los recortes presupuestarios norteamericanos y europeoocidentales y del retiro de las tropas imperialistas “aliadas” de Afganistán. Estados Unidos presentó la mayor caída (-6.0 %) del gasto militar en 2012, mientras que Rusia (16.0 %), China (7.8 %) y Arabia Saudita (12.0 %) fueron los países que más aumentaron sus presupuestos militares en el mismo año. Sin embargo, si se toma un periodo más amplio, 2001-2012 por ejemplo, se puede constatar que el imperialismo norteamericano aumentó su gasto militar en 69 %. Ciertamente, China también lo hizo, tanto que en el periodo 2003-2012, es el país con el mayor crecimiento en el gasto militar, con 175 % en términos reales. 

Pero, vistos estos gastos en función del PIB de los respectivos países, Estados Unidos y Rusia son las potencias imperialistas con el mayor peso de sus gastos militares en el PIB, ambas con 4.4 %. Por su parte, China destina a gastos militares el equivalente al 2.0 % de su PIB, por debajo del promedio mundial de 2.5% y del resto de los principales países imperialistas (exceptuando Alemania y Japón). Visto desde ese punto de vista, China tiene aún mucho por recorrer para ponerse al día con el promedio mundial y con las otras potencias imperialistas. Mientras eso sucede, el imperialismo chino todavía puede vender la idea de que los incrementos por venir de su gasto militar corresponden a incrementos a tono con su poderío económico y que no persigue sino fines “defensivos” o “disuasorios”.


Rusia y China tienen planes de expansión de sus presupuestos militares pese a la tendencia al estancamiento económico de la primera y a la disminución del ritmo de crecimiento del segundo. Rusia está embarcada en el cumplimiento de su plan de armamento, al que destinará más de 700 mil millones de dólares, que incluye la renovación del 70 % por ciento de su armamento y equipo militar, con el objetivo de modernizar y ampliar su capacidad militar para 2020.

Por su parte China ha desplazado a Inglaterra del quinto lugar entre los países exportadores de armas convencionales, impulsado por sus ventas Paquistán. Y según informa Pravda.ru, en su artículo sobre la nota de prensa de SIPRI: “La industria de defensa de China para el año 2025 se convertirá en la más grande del mundo, de acuerdo con la previsión del Consejo Nacional de Inteligencia de los Estados Unidos de 2008… El presupuesto militar de China, según IHS Global Insight, se duplicará de 2011 a 2015, superando el gasto militar combinado de todos los demás países de la región Asia-Pacífico.” 
 

Principales exportadores de armas convencionales
2008-2012 

País
% del mercado mundial
Estados Unidos
30 %
Rusia
26 %
Alemania
7 %
Francia
6 %
China
5 %

Principales importadores de armas convencionales
2008-2012 

País
% del total mundial
India
12 %
China
6 %
Paquistán
5 %
Corea del Sur
5 %
Singapur
4 %

 
Es importante destacar que sin reconocerse como aliadas, China y Rusia  imperialistas han establecido acuerdos de “coordinación” en política exterior y entre sus fuerzas armadas. Sus relaciones comerciales han crecido de manera significativa en un espíritu de estrechar más sus vínculos. Los intereses de ambas potencias imperialistas están coincidiendo progresivamente, aunque cada una tiene su propia agenda. El imperialismo norteamericano es el principal rival común, y ambas buscan alejar la injerencia de Estados Unidos en las regiones y países cercanos a sus fronteras y esferas de influencia. China ha puesto a un lado sus reclamos territoriales a Rusia, con el fin de despejar la desconfianza de este potencial aliado. El notable crecimiento y poder económico alcanzado por China, la consecuente ampliación de sus intereses a nivel mundial, y sus aspiraciones de superpotencia no están en correspondencia con su débil poderío y capacidad militar. China ha hecho avances en ese sentido y lo hará en el futuro inmediato, haciendo uso de las ingentes ganancias obtenidas. Pero necesita a Rusia, una potencia que ha logrado restablecerse de la conmoción generada por la desintegración de la URSS. Rusia logró capear el temporal, se ha reordenado básicamente, y ha logrado mantener mercados importantes y los vínculos con algunos países-clientes de la URSS revisionista. Su poder militar, incluyendo el nuclear, es sólo inferior al norteamericano; tiene mejor acceso que China a recursos naturales esenciales en otros países, principalmente petroleros; su estructura económica está mejor equilibrada y su capacidad de conversión en economía de guerra fue demostrada en la Segunda Guerra Mundial. Ambas potencias se necesitan y se pueden complementar, y no es improbable que formen un futuro bloque imperialista. (Véase esa predisposición reflejada en artículos de la prensa de ambos países que publicamos abajo).

La superioridad económica y militar norteamericana sigue siendo grande, pese a los efectos de la crisis. Pero se ve amenazado por el creciente poderío económico de China, que lo ha sustituido en algunos mercados y amenaza con desplazarlo de otros, y que entrará con mayor fuerza en la competencia por más mercados y fuentes de materias primas, es decir, a competir con mayor fuerza por la dominación de los países dependientes y semicoloniales que hoy están bajo la dominación norteamericana y europeooccidental. En el plano de la política internacional, en el momento actual, se está perfilando un pulseo de fuerzas entre las potencias imperialistas en Asia. A la tensión creada por la disputa sobre las islas Diaoyu/Senkaku, que enfrenta directamente a China con Japón, aliado de EEUU, se le viene a sumar el problema de Corea del Norte, que involucra directamente al imperialismo norteamericano y su amenaza de agresión al país asiático. En las disputas interimperialistas, se tiene por lo general la imagen, sacada de la historia, de una potencia emergente, abriéndose paso a como dé lugar, creando focos de tensión y siendo la fuente principal de una guerra, mientras que las potencias bien “establecidas” tratan de frenar esos bríos, llamando a la moderación a la impetuosa potencia en ascenso. Sin embargo, después de terminada la Segunda Guerra Mundial y estableciendo su dominio incluso sobre sus propios aliados, el imperialismo norteamericano ha sido y es la principal fuente del peligro de guerra. Y lo ha demostrado varias veces en guerras de agresión que ha encabezado (guerra de Corea en los 1950, guerra de Vietnam y el sudeste asiático, guerra del Golfo, agresión contra Afganistán e Irak).  

Esta oportunidad, hace unos días, el Secretario de Estado Kerry ha llegado a proferir abiertamente una amenaza nada sutil, claramente imperialista y belicista: que Estados Unidos no permitirá una Corea del Norte con armas nucleares. Y lo hace sabiendo que Corea del Norte forma parte de la esfera de influencia de China. En la prensa china se habla de forma poco comprometida sobre el tema de Corea del Norte y casi nada sobre la visita de Kerry a China para tratar el tema de la amenaza de agresión norteamericana. De forma extraoficial, se dice que en círculos del PCCh existen voces que llaman por dejar a Corea del Norte a su suerte y llegar compromisos con Estados Unidos sobre este problema. Esto va de conformidad con las necesidades de China de tener más años de desarrollo pacífico para fortalecer su economía y mejorar y ampliar su capacidad militar, mientras gana mercados y fuentes de materias primas sin tener que involucrarse por el momento en aventuras militares. 

En lo inmediato a China parece no favorecerle un enfrentamiento directo con Estados Unidos en el plano militar, por lo que es probable que no se comprometa demasiado ante una eventual agresión a Corea del Norte, aunque no rehuiría un enfrentamiento militar focalizado si las circunstancias la obligan. Es mucho más probable que esté trate que su “aliado” coreano no incurra en ningún acto desesperado, aventurerista o “provocador”, que le proporcione al imperialismo norteamericano y sus aliados el pretexto que necesitan para justificar ante la opinión pública mundial una agresión imperialista en la península coreana.


Sin embargo, el imperialismo chino no está inactivo y menos dormido. A su disputa territorial con Japón, le suma las que tiene con Filipinas y Vietnam. Y sólo espera el mejor momento para desempolvar la vieja consigna “¡Liberemos Taiwán!”, esta vez con espíritu imperialista. Los países del Sudeste de Asia y Oceanía han incrementado sus gastos militares de manera notable: Vietnam, Corea del Norte, Indonesia, Filipinas, Singapur, etc. A la vez que China incrementa su poderío militar, los países de la región que se sienten amenazados o tienen disputas territoriales con China, también incrementan sus gastos de defensa. Estos países a su vez, están reforzando vínculos entre sí y tienen o están estableciendo vínculos con Estados Unidos y Japón, ante un eventual conflicto con China. 

Las contradicciones interimperialistas se están agudizando, abonando el terreno para el enfrentamiento creciente entre bloques imperialistas, buscando una nueva repartición del mundo. Pero se están agudizando más las contradicciones entre el imperialismo y las naciones oprimidas y entre la burguesía y el proletariado. Sólo cuando el imperialismo sea derrotado por la revolución proletaria mundial se podrá poner fin a las amenazas de guerra y a las guerras. El proletariado y el pueblo de cada país, dirigidos por su partido marxista-leninista, tienen el deber de derrocar a su burguesía como la forma principal de su contribución a la derrota del imperialismo, al derrocamiento de la burguesía y a la instauración de la dictadura del proletariado, para reiniciar la construcción del socialismo en el mundo.
 
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Xi Jinping, de visita en Rusia
19 march 2013 
La atmósfera que rodea el próximo viaje de Xi Jinping a Rusia –su primera visita a un país extranjero como nuevo presidente de China– me recuerda a un eslogan de mi primera infancia, a finales de los años 1950: “Rusia-China, amistad para siempre”. Lo irónico es que, incluso en el apogeo de esta consigna, las relaciones sino-rusas se estaban deteriorando rápidamente, culminando en espasmos de combate a lo largo del río Amur en Siberia, menos de una década más tarde. ¿Este lema es más válido ahora?
 

Después de que China abrió su economía y Rusia salió de la Unión Soviética, las relaciones bilaterales entraron en una nueva etapa. La buena voluntad prevalece ahora, pero persisten algunas de las viejas sospechas – y algunas otras nuevas han surgido.

No se espera ningún avance espectacular de la visita de Xi. Se esperan algunos acuerdos para exportar hidrocarburos rusos a China, pero no mucho más. Sin embargo, la visita destacará varias características importantes de la relación bilateral.

Para empezar, los gobiernos ruso y chino pueden darse el lujo de menospreciar la importancia de sus relaciones con Estados Unidos. China considera a Rusia como su retaguardia estratégica –y tal vez una base– en su rivalidad creciente con los Estados Unidos (aunque todavía no como un aliado). Los líderes de Rusia ven la competencia sino-estadounidense como una adición bienvenida al peso estratégico de su país, que, a diferencia de China, no está aumentando gracias a un crecimiento económico robusto. Cuanto más los Estados Unidos se opongan a la inevitable expansión del “perímetro de seguridad” de China, mejor para Rusia, o eso es lo que parecen creer los estrategas del Kremlin.

Mientras tanto, la relación entre China y Rusia ha alcanzado un nivel de efusión sin precedentes. Los chinos están haciendo casi todo lo posible para aplacar las preocupaciones rusas. Las viejas disputas fronterizas han sido silenciadas. El volumen de comercio está creciendo rápidamente.

Por otra parte, no ha habido expansión demográfica china en Siberia, aunque muchos periodistas y expertos han estado vendiendo esa historia. El número de chinos que residen en Rusia –ya sea oficialmente o en la clandestinidad– asciende a 300,000. Mucho más chinos vivían en el imperio ruso antes de la revolución de 1917.

Pero, bajo la superficie, el malestar en la relación bilateral persiste, en parte por razones históricas. Los nacionalistas chinos recuerdan las conquistas imperiales de Rusia, mientras que muchos rusos tienen un temor mórbido al “peligro amarillo”, a pesar de que los mongoles conquistaron y reinaron en China, mientras que fueron repelidos finalmente de Rusia (para no hablar de que los chinos nunca invadieron Rusia). 
Las razones más importantes para el malestar son las tendencias demográficas negativas en el extremo oriental de la región Trans-Baikal de Rusia, y el temor –compartido por todos los vecinos de China– de un arrogante poderío chino. De hecho, los expertos tienen un punto: si la situación económica actual cuasi estancamiento en Siberia persiste, el mundo será testigo de una segunda y épica edición de finlandización, esta vez en el Oriente. Este podría no ser el peor de los escenarios que un país puede afrontar, pero no es la perspectiva más agradable para los rusos, dado su  profundamente arraigado sentido de su condición de gran potencia.

Este escenario no es inevitable, y ciertamente no estará en la mente de Xi y el presidente ruso Vladimir Putin cuando se reúnan en Moscú. China está en medio de una crisis de identidad, ya que se enfrenta a una casi inevitable desaceleración económica y a la necesidad de implementar un nuevo modelo de crecimiento.

Rusia, por su parte, está sufriendo claramente una crisis de identidad más profunda. De alguna manera sobrevivió al shock post-soviético, y ya se ha recuperado. Sin embargo, durante los últimos seis años o más, Rusia ha estado en una especie de limbo, sin estrategia, sin objetivos y sin consenso en su élite sobre una visión para el futuro.

Para las relaciones sino-rusas, esas incertidumbres fundamentales pueden ser una bendición. Ambos líderes pueden contar con que el otro no creará problemas adicionales, e incluso ayudará pasivamente en las cuestiones geopolíticas. En Siria, por ejemplo, los dos países han demostrado que realmente estamos viviendo en un mundo multipolar. Y esos nuevos acuerdos sobre petróleo y gas reforzarán ambas economías.

A largo plazo, las relaciones sino-rusas dependerán en gran medida de si Rusia vence su actual estancamiento y, entre otros pasos, empieza a desarrollar las vastas aguas y otros recursos de la región del Trans-Baikal. Para ello, serán necesarios el capital y la tecnología no sólo de China sino también de Japón, Corea del Sur, Estados Unidos y los países del sudeste asiático. La región del Trans-Baikal podría con relativa facilidad ampliar los lazos con las economías asiáticas hambrientas de recursos, en beneficio de todos. Incluso el problema laboral tiene solución, con millones de trabajadores de la ex Asia central soviética –y tal vez de una Corea del Norte liberalizándose gradualmente–  capaces de tomar parte en el ambicioso desarrollo que será necesario.

Pero el primer paso es comenzar a crear condiciones en la región que hagan atractivo para los rusos vivir y trabajar allí. La cumbre de Cooperación Económica Asia-Pacífico en Vladivostok, el año pasado, creó un simple enclave de desarrollo. Una estrategia de crecimiento para toda la región está aún por venir. Si no es así, la actual entente cordiale entre China y Rusia es casi seguro que se agrie. Rusia empezará a sentirse vulnerable y será empujada hacia una arriesgada maniobra geopolítica o a la sumisión a la voluntad de China.

En este momento, sin embargo, las relaciones entre China y Rusia parecen ser mucho mejores que la amistad mítica de mi infancia. Putin y Xi harán todo para enfatizar esto. 
Tomado de la revista “Russia in Global Affairs”. Título original del artículo: “Xi in Russia”. 
Sergei Karaganov es Presidente Honorario del Presídium del Consejo de Política Exterior y Defensa y Decano de la Facultad de Economía y Política Mundial en la Universidad de Investigaciones Nacionales-Escuela Superior de de Economía. 
Traducido para “Crítica Marxista-Leninista” por Ykv.Pk.
 
Xi Jinping espera que China y Rusia
impulsen sus relaciones militares
por Xinhua
24 de marzo de 2013 
MOSCÚ, 23 de marzo (Xinhua) – El presidente chino, Xi Jinping, dijo el sábado que espera que China y Rusia fortalezcan los intercambios y la cooperación entre las fuerzas armadas de los dos países.

Xi, también presidente de la Comisión Militar Central, hizo estas declaraciones durante una visita al Ministerio de Defensa de Rusia. Él es el primer jefe de Estado chino en hacer esta gira.
 

Una ceremonia de bienvenida fue encabezada por el ministro de Defensa ruso general Sergei Shoigu, cuando el presidente chino llegó al ministerio. Xi inspeccionó las guardias de honor de los tres servicios; la banda de música interpretó los himnos nacionales de los dos países.

Al reunirse con el ministro de Defensa y otros generales militares de alto rango, Xi dijo que la idea de visitar el ministerio fue propuesta por el presidente ruso, Vladimir Putin, y creía que el viaje iba a beneficiar la mutua confianza, estratégica y política, entre los dos países e impulsar sus relaciones y cooperación entre ambas fuerzas armada.

La cooperación militar bilateral tiene un lugar especial e importante en la asociación estratégica e integral de coordinación entre China y Rusia, dijo Xi, quien agregó que las dos fuerzas armadas, en los últimos años, han visto un aumento constante en sus intercambios y cooperación, especialmente en los campos de la contactos de alto nivel, entrenamiento de personal, ejercicios conjuntos y tecnologías militares.

Xi dijo que aunque la paz, el desarrollo y la cooperación sigue siendo la tendencia de los tiempos, la situación internacional, sin embargo, está experimentando cambios profundos, el mundo sigue siendo desigual, desequilibrado y tumultuoso con desafíos de amenazas tradicionales y no tradicionales, así como la mayor propagación de los disturbios en algunas zonas.

China y Rusia, frente a la situación internacional complicada y volátil, deben fortalecer su coordinación y trabajar con la comunidad internacional para hacer frente a todo tipo de desafíos y amenazas, dijo.

También espera que los dos ejércitos apliquen el consenso alcanzado por los dos jefes de Estado, mejoren planes de defensa e intercambios militares y cooperación, y promuevan un mayor desarrollo de las relaciones entre las fuerzas militares con el fin de proteger los intereses comunes de los dos países y hacer contribuciones a la paz y la estabilidad regional y a la del mundo.

El general Sergei Shoigu, dijo que actualmente, el extremismo y el terrorismo han vuelto a aparecer, y la paz y la estabilidad regional y mundial se enfrentan a una serie de desafíos.

Rusia y China, vecinos y socios en coordinación estratégica integral, deben impulsar los intercambios entre fuerzas armadas y salvaguardar la seguridad común y el equilibrio estratégico internacional, dijo el ministro.

Después de la reunión, Xi también visitó el centro de mando de las fuerzas armadas de Rusia. Las grandes pantallas en el centro mostraron imágenes en tiempo real del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea de Rusia, así como las tropas de misiles estratégicos y las fuerzas especiales del país, que estaban de guardia o en medio de ejercicios militares.

El Presidente Xi llegó a Moscú el viernes para una visita de Estado a Rusia, la primera escala de su viaje inaugural al extranjero desde que asumió el cargo la semana pasada.

También el sábado, Xi Jinping, se reunió con el Primer Ministro ruso Dmitry Medvedev, con el Presidente de la Duma Estatal de Rusia Sergei Narishkin y la Presidenta del Consejo de la Federación de Rusia Valentina Matvienko.

El presidente chino se reunió el viernes con el Presidente ruso, Putin, y asistió, junto con Putin, a la ceremonia de inauguración del “Año del Turismo de China” en Rusia.
 
Tomado de la edición online en inglés de “Qiushi”, órgano del Comité Central del Partido Comunista de China. Título original del artículo: “Xi hopes China, Russia to boost military ties”.
Traducido para “Crítica Marxista-Leninista” por Jiang Yucmoi.